CAP 5 “SALIENDO DEL LABERINTO” TEMPORADA 1ª DE “EL FASCINANTE CAMINO HACIA LA MUERTE”

Las semanas eran un círculo vicioso. En mi mente poco a poco se fue materializando un presente muy diferente al que me enfrentaba cada amanecer. Un presente que instalé en mi ser como proyecto de futuro. En ese futuro yo tenía alas, volaba hacía el sur. Construía una reluciente casita brillante de zafiro con vistas al rió verde esperanza bañado por un sol muy cercano y dorado que daba calidez a mis aposentos. Daba rienda suelta a mis creaciones.

Fantaseaba con dejarlo todo, pero sabía que tenía que jugar bien mis cartas. Comencé a tejer mi tela de araña. En mi tiempo libre me dediqué a entrenarme, desde mi  habitación hacia llegar palomas mensajeras por todo lo ancho y largo del país para dar a conocer mi trabajo a ofrecer.

La máquina se había activado pero sabía que debía bailar con el tiempo y no ir en contra del mismo. Para ello asumí una estricta disciplina, Trabajo, metro, casa y cena, y por último daba rienda a mí calculado plan. Fueron meses de clases, buscar oportunidades y apostar centenares de veces en las perdí la cuenta de los rechazos y derrotas. Cuando llevaba más de treinta derrotas tuve que modificar mi estrategia algo estaba fallando.

El buscar mi nuevo trabajo se había convertido en el motor de mi vida. Esta ya no era una batalla a librar como el encontrar alojamiento en Madrid sino más bien la guerra definitiva por conseguir posicionarme en este mundo desde mi libertad de pensamiento y controlando yo mi talento. Sabía de antemano que esta guerra podía tardar años en librarse, por eso empecé con pequeñas conquistas que me dirigían a materializar la esperanza que determinaba mi proyecto de futuro.

No tengo la fórmula exacta pero después de meses transcurridos y más de una treintena de derrotas como bien comente previamente las cosas comenzaron a ir en la dirección correcta. Para mí fueron esta serie de pasos afortunados que seguí:

-Nunca dejar de intentarlo (tras más de veintes correos sin respuestas y hacerme inmune a la mala educación instalé un programa que me advertía de cuando y cuanto leían mis mensajes, algo más tranquila me dejaba y ya no me quedaba a la espera ansiosa indefinidamente.)

-Hacer de mi capa un sayo. Me concentré en las peleas que me merecían la pena. Iba al trabajo, me resbalaban las memeces que escuchaba cada día y usaba la rabia y frustración cual placa solar transforma los rayos de sol en energía para mantener el pie en el acelerador.

-Fui a un sabio brujo quién me enseñó todo tipo de técnicas con el color, la luz, la forma. Me ayudó a liberar la destreza de mis manos. Su brujería desencarceló a mi mente del tirano viviente en mí interior que hacia las veces de autocrítico destructor y lo transformó en buen criterio y motor propulsor de la imaginación.

-Reinventarme siempre que fuera necesario. Mi CV pasó de gris y marrón a desprender purpurina, me mostraba radiante profesional sin dejar de  ser creativa. (Otro punto de ayuda fue un correo general preparado en el que me describía a mí y mí trayectoria de manera breve y perspicaz. Lo mejor de todo es que era fácil de personalizar y adecuar según la empresa a la que me dirigía). Me hice presente en todas las importantes plataformas digitales de mi entorno. Y contacté con figuras de renombres que me confirmaron mi buen hacer y perseverancia.

-Nunca se es demasiado mayor para aprender algo nuevo. Trabajo en un mundo competitivo en constante evolución. Pese a llevar años en este ámbito y con trabajo estable no pensaba quedarme atrás. No disponía de mucho tiempo en mi rutina pero lo saqué de debajo de las piedras. Estudié cursos online. Los podía usar como quería, se amoldaban perfectamente a mi apretado horario semanal. Lo más importante para mí que aprendía directamente de los mejores, ellos me abrían las puertas de sus conocimientos y yo los absorbía todos.

-La inspiración está en lo cotidiano y en lo buscado. Solo hace falta interés y tesón. Una cafetería de gente variopinta, una canción peculiar, una revista, un libro, bucear en pinterest, Facebook, instagram, Netflix, blogs, exposiciones, películas, teatro… Yo vivía en la ciudad de lo lúdico y la cultura. Madrid me puso en bandeja todo eso y más.

-Desfogar, desfogar, desfogar. Desgraciadamente no toda la mala energía la lograba canalizar ni mucho menos. La frustración podía ser muy poderosa y más de una vez salpicaba a mis seres más queridos. Ahora está muy en auge el pilates y yoga disciplinas que he practicado y me han convertido en una alcallata un poco menos oxidada. Pero estas clases no conseguían relajarme y expulsar todo el veneno laboral. El baile ya era otra cosas, me daba subidón y el ritmo siempre me hace disfrutar, pero hubo otra clase que fue la guinda del pastel. Parecía que la habían diseñado para eliminar mi ira. Patadas, puñetazos al aire, todo un frenesí de violencia desatada a ritmo de música maquinara y sin dañar físicamente claro, mi mente iba más allá jeje. El mortal combat de la vida real si que me dejaba relajada, relajada y sin necesidad de morder a los demás.

-Rodearme de buena gente y mucho sentido del humor. A lo largo de estos meses conocí a una buena amiga, Tere. Aun no se como al principio consiguió traspasar mi barrera de mala uva y ofuscación. Básicamente me escuchaba y me hacía reír. Hacíamos el tonto. Las dos juntas somos polvorilla. Mini viajes, charlas, pelis, fiestas, comilonas… y como no paño de lágrimas para ambas de sendos asfixiantes trabajos.

Vuelvo a advertir, esto a mí, Nora, me puso en órbita pero las personas somos demasiados variadas y diferentes para seguir al pie de la letra un mismo guión.

Ese día llega, el día para el que tanto me preparé. Y sí, la satisfacción es enorme. “Estamos interesados en ti” “Nos gustaría conocerte y saber más de ti”. Y no solo una vez sino hasta cinco. Primer momento de euforia, lo saboreo, me deleito y celebro.

El júbilo perdura aun en mi pero la tranquilidad… El lunes siguiente a las esperadas respuestas da el pistoletazo de salida a las ENTREVISTAS.

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