Month: febrero 2018

En otras ocasiones os he hablado de las batallas del día a día. Hasta ahora el peligro se hallaba más allá del umbral de la puerta del hogar. La tan famosa ahora zona de confort consistía en el echarme por encima una simple mantita calentita. Pero.. ¿Qué pasa cuándo el mal acecha debajo del mismo techo que resides?. ¿Qué ocurre cuando vives en el constante e inquietante estado de estar siempre en alerta en un entorno inseguro? Es más, y si la zona de confort simplemente desaparece…

Bienvenidos al capítulo más terrorífico hasta el momento en la vida de Nora. Que tiemble Stephen King.

Después del arduo día de trabajo y de la hazaña de hacer la compra a las 9:00h pm para conseguirme una cena me di una reconfortante ducha de agua hirviendo. Me puse mi pijama más agradable recién limpio. Me metí en la cama bajo una espesa mole de mantas, edredón y sábanas listas para estrenar. Cerré los ojos olvidándome del mundo. Era una de esas noches en que el cansancio puede con todo lo demás y disipa cualquier pensamiento o preocupación. Mis finos párpados me apartaron de la realidad  y me llevaron hasta los más profundo de mis subconsciente. Fue una de esas noches en las que dormida parece haber pasado toda una vida.

Abrí los ojos y me encontraba sentada en un trono hecho todo entero de la piedra preciosa verde esmeralda andaluz, de la Macarena o del Betis. De hecho frente a mi había un largo pasillo provisto de hileras de estandartes con un escudo muy semejante al del Betis, lo único que cambiaban eran las siglas N.A. (Nora Azpeitia) y la figura de una hermosa serpiente bordada. Era reina de toda una fortaleza y mis súbditos eran ciudadanos fieles, refinados con un exquisito gusto por la moda, cine y música. Lo tenía todo a mi alcance y me atendían de maravilla. Pero pasaron los días y me empecé a aburrir. No me dejaban hacer nada por mi misma. Todo era demasiado fácil. Un día todo dio un vuelco.

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